LA MUJER EN LA HISTORIA MILITAR

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Damas Legionarias
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lunes, 18 de marzo de 2019

CINCO DE LAS MEJORES ESPÍAS SOVIÉTICAS

18 FEBRERO 2016

LAS 5 MEJORES ESPÍAS SOVIETICAS

ALEXANDER KOROLIOV

Recordamos a una serie de mujeres que estuvieron en el KGB durante la primera mitad del siglo XX.


Nadezhda Plevítskaia

Cantaba con el acompañamiento del compositor Serguéi Rajmáninov y el zar Nicolás II la llamó “ruiseñor de Kursk”. Esta joven campesina pasó de ser monja a una de las cantantes más famosas de su época. Tras emigrar a causa de la Revolución de 1917se casó con el general zarista Nicolái Skoblin.
En 1931 ambos fueron reclutados por el servicio de inteligencia soviético. Durante seis años facilitaron información sobre los exiliados rusos en Europa. Su mayor operación fue el secuestro del general Evgueni Míler en 1937 en París.
Lograron con astucia que el dirigente de la organización militar de emigrantes más grande de entonces acudiera a un encuentro con diplomáticos alemanes, que en realidad eran otros agentes soviéticos. Adormecieron al general y lo llevaron a Rusia por vía marítima.
Sin embargo, antes de acudir a la reunión Míler dejó escrita una carta y descubrieron a los espías. Skoblin huyó a España, donde pronto murió. Plevítskaia fue detenida y condenada a 20 años de trabajos forzados. Murió en prisión, en la ciudad francesa de Rennes en 1940.


Zoya Voskresénskaia
Foto: Vladímir Savostiánov

En 1929, con tan solo 22 años, empezó a trabajar en el Departamento de Exterior del Directorio Político Unificado del Estado. La guapa joven fue enviada poco después a Ginebra para ser amante de un general alemán.
Más tarde recordó: “Iré y seré su amante, si es necesario. Luego me mataré. Después de eso dejaron de ofrecerme propuestas de ese tipo.” En la década de los 30 trabajó en Manchuria, Letonia, Alemania y Austria. A principios de junio de 1941, en calidad de oficial de la Sociedad de Relaciones Culturales con Países Extranjeros, la espía asistió a una recepción en la Embajada de Alemania en Moscú, donde fue invitada a bailar un vals con el conde Friedrich Werner von der Schulenburg.
Zoya descubrió que habían preparado un gran número de maletas. Informó de que los alemanes hacían preparaciones apresuradas para evacuar la embajada pero ignoraron su mensaje.
Tras retirarse en 1955 llegó a ser una famosa escritora  de libros infantiles y nadie sabía nada acerca de su vida anterior. En 1990 fue denunciada en una entrevista por el jefe de KGB, Vladímir Kriuchkov.


Margarita Koniónkova
Albert Einstein, E. Einstein y Koniónkov en el jardín de la casa de los Einstein en Princeton en 1935. Foto: TASS

El escultor Serquéi Koniónkov se trasladó a Nueva York con su esposa Margarita en 1923 para participar en una exposición de arte soviético. El viaje acabó durando 22 años: El “Rodin ruso” trabajaba mientras que Margarita abrió un estudio en Greenwich Village en donde conversaba con los políticos estadounidenses más importantes y con sus esposas.
Conoció personalmente a la primera dama Eleanor Roosevelt y tenía acceso a la Casa Blanca. Su objetivo principal fueron los científicos encargados de desarrollar armas nucleares. Margarita era amiga del “padre de la bomba atómica” Robert Oppenheimer y en 1935 conoció a Albert Einstein.
A juzgar por las apasionadas cartas del científico, Koniónkova llegó a ser su último amor. La agente logró reclutar a varios físicos nucleares estadounidenses.
Además, gracias a ella Einstein se reunió con el encargado del espionaje soviético residente en Nueva York. En 1945 los Koniónkov fueron deportados a Rusia. Margarita  murió en 1980.


Elena Modrzhínskaia

A finales de 1940 en una estación de tren de la ocupada Varsovia una mujer que acababa de salir del tren se abalanzó sobre los brazos de un hombre con un ramo de flores. El diplomático soviético, Iván Vasíliev (cuyo nombre real era Piotr Gudímovich) recogía a su supuesta esposa Maria, pero en realidad se veían por primera vez. Ella era la agente Elena Modrzhínskaia.
El objetivo principal de la pareja era descubrir los planes de Alemania respecto a la URSS. El 22 de junio de 1941, un día después del ataque nazi a la URSS, ambos fueron detenidos, ya que a la Gestapo le parecía sospechoso un matrimonio tan agradable. Los interrogatorios no dieron resultados y los cónyuges, así como otros diplomáticos, fueron intercambiados por alemanes detenidos en Moscú. Más tarde, tras su regreso a la URSS, la pareja se casó.


Anna Kamáieva Filonenko
Foto: IvanFM/Wikipedia.org

En otoño de 1941 en el destacamento de operaciones especiales del Comité de Asuntos Internos, donde trabajaba Anna Kamáieva, se entrenaba un grupo de agentes para contrarrestar posibles acciones de los nazis en Moscú.
Anna desempeñaba un papel especial: debía realizar asesinar a Hitler en caso de que fuera necesario. Moscú se defendió y Kamáieva fue enviada a la retaguardia alemana para llevar a cabo actividades subversivas.
En octubre de 1944 fue enviada a México, donde preparaba una operación para liberar de prisión al asesino de Trotski, Ramón Mercader, pero la operación se canceló en el último momento.
Después de la guerra se casó con un agente de inteligencia militar, Mijaíl Filonenko, con quien pasó 12 años en el extranjero y trabajaron juntos como agentes. Primero en Checoslovaquia, luego en China, y desde 1955 en Brasil, donde establecieron una red de agentes secretos.  
Lea más:
Un micrófono oculto en el despacho del embajador de EE UU, antenas en Cuba y escuchas a Franklin D. Roosevelt
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miércoles, 13 de marzo de 2019

JÓVENES MIEMBROS DE LA RESISTENCIA HOLANDESA SEDUCIÁN A LOS ALEMANES PARA LUEGO ACABAR CON ELLOS


Las niñas de la Resistencia que asesinaban nazis tras prometerles sexo: «Era un mal necesario»

Las jóvenes miembros del Raad van Verzet holandés seducían a los germanos, se los llevaban a dar un «paseo por el bosque» y acababan con ellos por sorpresa

 Resultado de imagen de LA CHICA DEL PELO ROJO II GM

Manuel P. VillatoroManuel P. VillatoroActualizado:Los meses finales de 1944 no fueron los mejores para los soldados nazis destinados en Holanda. Tenían razones para estar preocupados. Mientras el Reich caminaba sin premura (aunque sin descanso) hacia la debacle, una parte de los Países Bajos ya había sido liberada por los aliados y el invierno azotaba con dureza la región. Por si no hubiera ya suficientes razones para preocuparse, la leyenda de la «chica del pelo rojo» se había extendido entre los combatientes. El mito hablaba de una joven de cabello cobrizo que acababa con la vida de los teutones sin piedad alguna y por sorpresa. Parecía que cualquier momento era bueno para caer en las redes de este desconocido diablo carmesí.

¿Había en realidad para tanto? Lo cierto es que sí. Pero no solo por la «chica del pelo rojo» (cuyo nombre verdadero era Hannie Schaft), sino también por las dos lugartenientes con las que contaba esta guerrillera: Freddie y Truus Oversteegen. Las tres formaban una suerte de comando especial que dependía del Raad van Verzet (RVV, la cúpula de la Resistencia holandesa) con un curioso cometido: seducir a soldados nazis en bares y cafés para acabar con su vida en cuanto se hallaran en un lugar apartado. El dato ya sería truculento de por sí, pero lo más llamativo es que las nombradas hermanas apenas sumaban 14 y 16 años durante aquellos tristes días de la Segunda Guerra Mundial. Mención aparte requieren sus misiones de sabotaje perpetradas durante la contienda.

Este grupo, ya famoso gracias a múltiples libros y largometrajes, volvió a ser alumbrado por los focos de la actualidad hace apenas unos meses (en septiembre de 2018, para ser más concretos) cuando los medios de comunicación informaron de que la última de sus integrantes, la en su momento pequeña Freddie, había fallecido a los 92 años. Poco antes, en una de sus últimas entrevistas, la veterana había dejado claro que no se arrepentía de sus actos. «Teníamos que hacerlo. Era un mal necesario. Nadie debería preguntarle a un soldado por sus actos en la guerra», explicó. En el mismo encuentro también reiteró su desprecio hacia aquellos que «traicionaban» a sus compatriotas; sujetos a los que también daban caza en las afueras de Amsterdam.

Niñas «deseadas»

La historia de este trío se ha convertido en una de las más famosas de la Resistencia holandesa durante la Segunda Guerra Mundial. Una suerte de película cuya protagonista principal suele ser Freddie debido a que su caso fue el más llamativo. Sus vivencias en los Países Bajos teutones han sido narradas de un millón de formas. Sin embargo, ella misma separó el mito de la realidad en una entrevista concedida en 2016 al medio en línea «VICE Netherlands». Sus respuestas no tienen desperdicio y, por descontado, muestran la rudeza de una dama que empezó a combatir cuando apenas superaba las 14 primaveras. «Un hombre que llevaba un sombrero se acercó a la puerta y le preguntó a mi madre si podía reclutarnos. Ella estuvo de acuerdo», afirmó la anciana.

Es imposible saber por qué su madre accedió a una petición de este calibre. Aunque lo cierto es que a Freddie no le pareció raro ya que, desde el principio de la contienda, había visto a su progenitora esconder a varias familias judías dentro de su casa: un viejo bajel en el que apenas cabía un alfiler. «Antes de que comenzara la guerra en los Países Bajos, cuando todavía vivíamos en el barco, escondimos algunas personas de Lituania en la bodega. Durante la guerra una pareja judía vivió con nosotros, por lo que mi hermana y yo sabíamos lo que pasaba», explicó. Y todo ello, a pesar de que, desde su más tierna infancia, habían sido educadas en la ideología comunista y aquellos sujetos «eran capitalistas».
Freddie , durante una de sus entrevistas hace apenas unos años
Freddie , durante una de sus entrevistas hace apenas unos años
Quizá por ello, y sin mediar palabra, tanto Freddie como su hermana Truus partieron con aquel misterioso sujeto. Un miembro de la Resistencia que no les prometió oro, pero sí dotarlas de las capacidades necesarias para acabar con el invasor. La pequeña creyó, como ella misma recordó, que comenzarían «una especie de entrenamiento secreto». Y en cierto modo así fue. «El hombre que llamó a nuestra puerta dijo que recibiríamos entrenamiento militar, y nos enseñaron una o dos cosas». Entre ellas destacaron los ejercicios de tiro y la orientación, dos pilares clave para sus futuras misiones. «Alguien nos enseñó a disparar y aprendimos a marchar en el bosque», se limitó a responder la más joven de las Oversteegen.

Con todo, la realidad es que la Resistencia holandesa no pensaba en ellas como asesinas de nazis. «En principio, no nos permitían estar en el bosque cuando había asesinatos. Sentían que no era algo que las chicas deberían ver», añadió Freddie.

Hace tres años, la anciana recordaba todavía la que fue una de sus primeras misiones: vigilar mientras su hermana lograba convencer a un destacado oficial nazi de que se fuera con ella. «Truus le encontró en un bar caro, le sedujo y luego le llevó a pasear por el bosque. Le dijo algo así como: “¿Quieres ir a pasear?”. Y, por supuesto, él quiso», añadió. Después de conseguir que saliera del lugar, otro miembro del grupo les interceptó en el bosque y disparó por la espalda al germano. «El hombre nunca supo qué le golpeó», señaló a «Vice» la mujer. Ella siempre se sintió orgullosa de haber colaborado en esta operación.

El terror nazi de Holanda

Truus y Freddie pronto fueron encuadradas con cinco chicas más, Y entre ellas destacaba Schaft. Todas ellas recibían órdenes del Raad van Verzet (el Comité de la Resistencia). Más conocido como RVV, este grupo se caracterizaba por mantener lazos ideológicos con el Partido Comunista holandés. «Era un grupo de la Resistencia que utilizaba explosivos y armas para combatir a los invasores alemanes», explica la historiadora Kathryn J. Atwood en su obra « Heroínas de la Segunda Guerra Mundial, 26 historias de espionaje, sabotaje, resistencia y rescate».
Hannie Schaft
Hannie Schaft
Esta misma autora es partidaria también de que las mujeres eran muy requeridas entre los partisanos debido a que los soldados alemanes no solían detenerlas ni registrarlas cuando viajaban en bicicleta. Una pequeña ventaja que les permitía trasladar armas y explosivos de un lado a otro sin que nadie se percatase de ello.

Nuestras protagonistas, sin embargo, consiguieron romper los arquetipos de la época y lograron que los hombres les permitieran tomar las armas en favor de su país. «No era frecuente que las mujeres de la Resistencia holandesa se implicaran directamente en el uso de explosivos y armas, pero Hannie, junto a las hermanas Truus y Freddie Oversteegen, comenzó a llevar a cabo sabotajes y asesinatos para el RVV», añade la experta.

Los objetivos principales de los miembros del RVV (y por tanto, de nuestro comando femenino) eran dos. En primer lugar, los altos cargos nazis destinados en Holanda. Y es que ya se sabe: la serpiente deja de ser peligrosa si es decapitada. No obstante, también dedicaban grandes esfuerzos para desenmascarar a los miembros del Movimiento Nacionalsocialista de los Países Bajos (NSB, por sus siglas en el idioma local). Razones tenían de sobra para querer acabar con ellos, pues eran holandeses que se encargaban de localizar a los posibles disidentes y entregarles después a las autoridades nazis. De hecho, también era tristemente habitual que participaran en las torturas a los reos.

Saboteadoras y seductoras

Dentro ya del RVV, nuestras tres protagonistas comenzaron su particular cruzada contra los germanos. Según explica el instituto « Smithsonian» en su obituario sobre Freddie, las chicas se hicieron especialistas en seducir a los nazis de las afueras de Amsterdam para, posteriormente, asesinarles en el bosque. «Las niñas atrapaban a sus objetivos coqueteando con ellos en los bares y pidiéndoles que las acompañaran a dar un paseo. Una vez que estaban fuera y llegaban al lugar, eran fusilados», desvela la reputada institución.

En este punto existen dos versiones. Las que afirman que las pequeñas eran las encargadas de quitarles la vida, y las que creen que de esta cruel tarea se encargaban los hombres.

La incógnita sigue, aunque la propia Freddie desveló en el diario holandés «IJmuider Courant» que había acabado con varios nazis a lo largo de su vida como partisana. «Yo misma he disparado un arma y los he visto caer. ¿Qué había dentro de nosotras en un momento así? Simplemente te gustaría ayudarles a levantarse», afirmó. En todo caso, la joven de las hermanas reconoció en vida que ambas «lloraron mucho» por tener que hacer aquello, aunque también reiteró en multitud de ocasiones que era casi una necesidad. Debían acabar con el enemigo. «Teníamos que hacerlo. Era un mal necesario. Nadie debería preguntarle a un soldado por sus actos en la guerra», incidió.
Soldados alemanes en Holanda
Soldados alemanes en Holanda
Tras la guerra, Freddie matizó para «Vice» que, a pesar de lo que se cuenta, lo más habitual era que ella fuera la encargada de engatusar a los hombres. «Cuando éramos pequeñas ella siempre decía: “Esta es mi bella hermana”. Eso era verdad. Ella era una niña fea, pero era la valiente de las dos», explicó. En sus palabras, formaban un buen equipo. «Era muy buena para hablar en público, algo que le fue muy útil también después de la guerra. Siempre se sabía los discursos de memoria. Nunca necesitó ningún apunte», completó.

Sin embargo, su larga lista de acciones contra el nazismo no se quedaba en ese punto. En las páginas que el « Washington Post» dedicó a Freddie tras su muerte se especifica también que dinamitaron puentes, «dispararon a los alemanes mientras conducían bicicletas» y se disfrazaron para ayudar a huir a muchos niños judíos de Holanda. Por descontado, también hicieron las veces de correo y transportaron armas de un lado a otro de la región sin levantar sospechas.

Aunque, como ellas mismas reconocieron, no eran asesinas sin corazón. En una ocasión, por ejemplo, recibieron la orden de raptar a los hijos del Comisionado del Reich en la región, Seyss-Inquart. La idea era intercambiarlos por algunos presos de la Resistencia que habían sido enviados a diferentes campos de concentración. Ellas se negaron, pues sabían que, si los germanos se negaban a cumplir sus deseos, tendrían que matar a los pequeños. «No somos Hitleritas. Los combatientes de la Resistencia no asesinan a niños», respondieron decididas.
«Cuando éramos pequeñas ella siempre decía: “Esta es mi bella hermana”. Eso era verdad. Ella era una niña fea, pero era la valiente de las dos»
Por desgracia, la tragedia sacudió a estas tres chicas en marzo de 1945, durante una misión que parecía como cualquier otra. En la tarde del día 21, Hannie (que se había teñido el pelo de negro para no llamar la atención de sus enemigos), transportaba un paquete con periódicos clandestinos cuando un grupo de soldados teutones le dio el alto en un control de Haarlem. La pintura de la cabellera no la salvó. Fue capturada, interrogada y torturada con el objetivo de que desvelara dónde diantres se hallaban sus colaboradoras. No lo hizo. Su lealtad fue absoluta. Aunque eso le costaría la vida.
«El 17 de abril de 1945, tres semanas antes de la liberación de los Países Bajos, Hannie Schaft fue llevada hasta las dunas de arena cercanas a Bloemendaal. Un oficial alemán de la SS le disparó, pero solo le rozó la sien. “¡Yo soy mucho mejor tiradora!”, le espetó Hannie. Entonces, un agente del NSB sacó una ametralladora y abrió fuego. Hannie estaba muerta. Su cuerpo fue enterrado a poca profundidad. Tras la guerra, los cuerpos de más de 400 resistentes fueron encontrados en esas dunas, todos hombres salvo una mujer: Hannie Schaft», añade la autora.

La «Chica del pelo rojo» se convirtió desde ese momento en una leyenda para la Resistencia holandesa. Truus, por su parte, dedicó su vida adulta a trabajar como artista y a elaborar esculturas inspiradas en su etapa como guerrillera. Murió en 2016. Freddie pasó sus traumas «casándose y teniendo bebés». Falleció en 2018, y con ella se marchó uno de los últimos testigos del RVV.

martes, 5 de marzo de 2019

LA REALIDAD DE 5 MUJERES DEL SERVICIO DE INTELIGENCIA BRITÁNICO

5 mujeres espía revelan qué es realidad y qué es mito sobre trabajar para los servicios de inteligencia de Reino Unido


Las protagonistas de la serie de la BBC "Killing Eve".Derechos de autor de la imagenSID GENTLE FILMS
Image captionEn "Killing Eve" la actriz Sandra Oh (abajo) interpreta a Eve Polastri, una agente de MI5.
Dos series populares de la BBC, "The Night Manager" (La gerente de la noche) y "Killing Eve" (Matando a Eve), están protagonizadas por mujeres que son espías. Pero, ¿cómo es en realidad trabajar para los servicios de inteligencia?
Por primera vez, cinco espías femeninas de las tres agencias de inteligencia del Reino Unido (MI5, GCHQ y MI6) se unieron para hablar en exclusiva con Nihal Arthanayake de BBC Radio 5 Live sobre su trabajo y sus vidas. Eso sí, la condición fue usar su nombres reales.
Jo, del MI5 (el servicio de seguridad interna), dijo que estaban entusiasmadas de poder hablar sobre lo que realmente hacen: "Esta es una verdadera novedad para nosotras. Sabemos que la gente realmente no sabe mucho sobre lo que hacemos".
Ameesha señaló que espera que sirva para humanizar a los espías y expresó que quiere demostrarle a todos que son "personas comunes y corrientes que realizan trabajos extraordinarios".
Analista de MI5, Ameesha está increíblemente orgullosa de lo que hace.
"Me despierto por la mañana y digo: 'Wow, realmente trabajo para MI5'. Es muy cool, me fascina lo que hago".
Kate, que ha estado en el MI6 (la agencia de inteligencia exterior) por 10 años y ahora entrena a otras personas para trabajar con agentes, dice que a menudo hay una idea errónea de que su trabajo es todo glamour y dispositivos de última tecnología, como James Bond.
Daniel Craig interpretando a James BondDerechos de autor de la imagenCOLUMBIA PICTURES
Image captionLa vida de un espía no se parece a la de James Bond.
"El personaje más conocido del MI6 es James Bond así que muchos creen que es así.", cuenta. "Pero no todos tenemos un Aston Martin o una lancha de carreras o cualquier otra forma original de transporte. Es más probable que nos encuentren en un autobús o en el metro que en algo así ", dice.

¿Siempre quisiste ser espía?

Para Dia, se trataba de devolver algo: inicialmente había querido ser médico, pero dice que no creía ser lo suficientemente inteligente.
"No todos pueden ser médicos, no todos pueden ser abogados, pero eso no significa que no puedes devolverle algo a la sociedad, ayudando a proteger a aquellos que amas y también a aquellos que no conoces".
Ella ha estado con el GCHQ (Sede de Comunicaciones del Gobierno) durante 10 años en una variedad de roles y dice que le costaría encontrar la misma satisfacción laboral en otros lugares.
"Cuando abres el periódico y ves algunas historias de éxito, ciertas cosas que se han logrado detener, y sabes que has sido parte de ese esfuerzo, realmente no hay nada igual".
Ameesha es todavía relativamente nueva en el mundo del espionaje: se unió al MI5 hace dos años. Estudió Derecho en la universidad y estaba trabajando en el sector privado cuando vio un anuncio en el metro.
"Era para el programa de graduados para oficiales de inteligencia. Me postulé y aquí estoy", cuenta.
"Solía ver programas de tele como 'Quantico' y 'Homeland', siempre me ha fascinado el tema. Priyanka Chopra, quien interpreta a Alex Parish en 'Quantico', es definitivamente una inspiración para mí", revela.
Priyanka Chopra y Nick JonasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPriyanka Chopra (aquí con su novio, el cantante Nick Jonas) interpreta a una espía en la serie de TV "Quantico".
Jo dice que se unió a MI5 porque quería usar diversos idiomas: "No conozco a nadie, aparte de mi hijo, que diga: 'Quiero ser un espía'... todos hemos llegado a esta profesión un poco al azar y eso está bien, es lo que incentivamos", afirma.

¿Cuán difícil es ingresar?

El proceso de reclutamiento es arduo: los candidatos son interrogados por hasta ocho horas sobre su vida personal como parte de un proceso de investigación que dura de seis a nueve meses.
Las tres agencias buscan reclutar a más mujeres y personas de diferentes orígenes étnicos y sociales.
"Estamos progresando", dice Jo, que trabaja en reclutamiento, "pero sabemos que necesitamos hacer más".
"No hay un 'tipo' específico de persona que pueda venir a trabajar con nosotros", asegura.
"Así que si estás ahí pensando 'a mí no me contratarían' o 'no encajo con el tipo', lo único que te podemos decir es 'haz el intento, envía una solicitud'".
Sin embargo, advierte: "Si eres una de esas personas a las que les encanta hablar mucho de sí mismo o pones todos los detalles de tu vida en las redes sociales, probablemente no sea el lugar para ti".
Sobre el proceso de investigación, que define como "extremadamente detallado y duro", dice: "Es invasivo, pero tenemos un grupo muy calificado de oficiales de investigación que también lo hacen más fácil para nosotros".
Lilly ha trabajado en investigación e ingeniería en GCHQ durante siete años.
La sede de GCHQDerechos de autor de la imagenGCHQ
Image captionLa sede de GCHQ -conocida como la "rosquilla"- en Cheltenham, al oeste de Londres.
"Es un proceso muy extraño la primera vez que te toca... el oficial de investigación se presenta y tienes que hablar sobre tu vida personal en gran detalle. Pero realmente tratan de que te sientas cómoda. Ahora es un chequeo regular y cuando lo hago no es gran cosa. Simplemente lo superas".
Ameesha dice que para ella fue terapéutico: "Me di cuenta rápidamente de que no estaban tratando de atraparme".
Jo describe algunas de las preguntas más inusuales que le han hecho potenciales nuevos reclutas.
"Una vez uno me preguntó: '¿Tengo que usar mi propia ropa para trabajar? ¿Me pongo un disfraz?'. Mi favorito fue cuando alguien me dijo: '¿Tengo que dejar a mi novia para trabajar aquí? Porque si es necesario, lo haré'".
Jo dice que una de las preguntas más frecuentes que le hacen los posibles reclutas tiene que ver con el consumo de drogas.
"Haber fumado drogas cuando tenías 16 años en una fiesta no necesariamente te impide incorporarte a la organización, pero obviamente cuando presentas la solicitud no puedes estar tomando drogas".

¿Cómo le cuentas a tus amigos y familiares sobre lo que haces?

Jo aclara que nunca tienes que decirle a nadie que eres espía, porque no está permitido: "No es algo que podamos contar así que es realmente extraño decirlo en voz alta".
"Es algo que tienes que aceptar", dice Kate. "Nos ocupamos de secretos, ese es nuestro oficio, es lo que hacemos. No mucha gente sabe dónde trabajo".
Tom Hiddleston en "The Night Manager".Derechos de autor de la imagenBBC/THE INK FACTORY/DES WILLIE
Image captionTom Hiddleston protagoniza la adaptación televisiva de "The Night Manager", basada en la novela de John le Carré.
Dia cuenta que aprendió rápidamente a lidiar con el '¿A qué te dedicas?' de amigos y familiares: "[Fui] entrenada en esto a una edad temprana gracias a las bodas asiáticas, porque siempre te hacen preguntas inoportunas. Así que aprendes rápidamente a cambiar de tema", bromea.
Ameesha dice que sus padres (que conocen su profesión) cuentan que ella trabaja "para el gobierno o para la administración pública" y no dan más detalles. "La mayoría de la gente no pregunta más"
"Una vez uno de mis hijos me contó que en su escuela le pidieron a los alumnos que invitaran a sus padres a su clase si se dedicaban a algo interesante. "Mi hijo me dijo: 'No te preocupes mamá, tú no tienes que venir porque no haces nada interesante'. Yo pensé: 'Si solo supieras'"...
Dentro del servicio secreto, hay un creciente énfasis en el cuidado de la familia. Hay tecnología especial que permite a los padres comunicarse con la escuela o la guardería de sus hijos mientras trabajan, sin revelar su ubicación.
Y algunos espías también pueden realizar video llamadas a sus familiares cuando se encuentran en misiones peligrosas en el extranjero.
Kate cuenta: "Incluso nos dejaron hablar con nuestros padres y organizaron una videoconferencia para que nos pudieran ver a mí y a mis colegas, y pudieran ver que todo se veía normal".
Los atentados del 7 de julio de 2005 en el centro de LondresDerechos de autor de la imagenPA
Image captionLos atentados del 7 de julio de 2005 en el centro de Londres, que dejaron 52 muertos, fueron el peor ataque de la historia en suelo británico.

¿Cómo te sientes cuando pasan cosas malas?

Dia dice que en GCHQ hay mucha ira cuando ocurre algún atentado: "La gente canaliza su enojo, se reúne y pone todo su empeño en tratar de abordar lo que sucedió, tratando de resolver y perseguir a quienes lo han hecho".
Jo cuenta que cuando ocurre un ataque es "realmente horrible".
"Quedamos devastados cuando sucede algo así y te sientes terriblemente malhumorado... No seríamos humanos si individualmente no pensáramos 'qué otra cosa podríamos haber hecho'".
"Sabemos que no evitaremos que ocurran todos los ataques. Por mucho que lo intentemos, sabemos que la realidad es que no podemos evitarlos todos".
Kate dice que se lo toman muy en serio: "Lo poderoso de esas situaciones es que vamos a trabajar al día siguiente o antes y buscamos la manera de asegurar que nunca vuelva a suceder, y de averiguar sobre las personas que lo hicieron y atraparlos".
mujer espíaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"Por mucho que lo intentemos, sabemos que la realidad es que no podemos evitar todos los ataques", cuenta Jo.

¿Cómo se desahogan?

Trabajar en los servicios de inteligencia puede ser estresante y está absolutamente prohibido discutir los detalles de tu trabajo con las personas "de fuera". Pero hay maneras de relajarse.
Ameesha enseña clases de Bollywood a sus colegas.
Las tres agencias tienen una competencia anual de confección de tortasque es muy disputada. Dia cuenta que el MI6 también tiene una pantomima anual que es "hilarante", así como un bar en su base central de Londres.
Por su parte, Lilly revela que el personal de GCHQ celebró un "gran éxito operacional" jugando minigolf en el jardín, en el corazón de su sede de alta tecnología, la llamada "rosquilla", en Cheltenham.